El Gobierno nacional oficializó en las últimas horas un nuevo movimiento en el gabinete: la renuncia de Luis Petri al frente del Ministerio de Defensa y la designación del teniente general Carlos Alberto Presti como su reemplazante. La decisión quedó plasmada en el Decreto 869/2025, publicado en el Boletín Oficial, donde se acepta la dimisión del funcionario y se nombra al hasta ahora jefe del Ejército como nuevo titular de la cartera castrense.
En el texto se establece que la renuncia de Petri entra en vigencia a partir del 9 de diciembre, mientras que la asunción de Presti se concreta desde el 10. El decreto también dispone el pase del militar a situación de disponibilidad y, más adelante, a situación de pasiva, una fórmula que le permite ocupar el cargo político sin perder su condición de oficial superior en actividad dentro de las Fuerzas Armadas.
Petri, abogado y dirigente político de Mendoza, había asumido el Ministerio de Defensa en diciembre de 2023, cuando se inició la gestión de Javier Milei. Durante su paso por el cargo encabezó la agenda de reequipamiento militar, con la compra de aviones de combate F-16 a Dinamarca como uno de los hitos más destacados, y acompañó las reformas impulsadas por el Ejecutivo en materia de seguridad y defensa, en particular el mayor involucramiento de las Fuerzas Armadas en tareas vinculadas a la lucha contra el narcotráfico y la protección de infraestructuras estratégicas.
En las últimas semanas, sin embargo, su continuidad estaba atada a la agenda política de las elecciones legislativas. Petri fue electo diputado nacional por Mendoza y, de acuerdo con lo anticipado por el propio funcionario, tenía previsto incorporarse a la Cámara baja en los próximos días. La salida del gabinete y el traspaso de la conducción de Defensa forman parte de esa transición y se suman a otros cambios en el elenco ministerial que viene encarando la Casa Rosada.
Del lado militar, la llegada de Presti al ministerio confirma el perfil técnico que el Gobierno busca imprimirle al área de Defensa. El nuevo ministro se formó en el Colegio Militar de la Nación, egresó como subteniente de infantería a fines de los años ochenta y fue escalando en la estructura castrense hasta convertirse en jefe del Estado Mayor General del Ejército. En ese rol condujo el proceso de renovación de mandos que redujo la cantidad de generales en actividad y reorganizó la conducción de la fuerza.
Su desembarco en el gabinete supone un hecho inédito desde el retorno de la democracia en 1983: por primera vez un militar en actividad queda al frente del Ministerio de Defensa, un cargo que durante cuatro décadas estuvo reservado a civiles como símbolo del control democrático sobre las fuerzas. La medida había sido anunciada semanas atrás y generó debate en el sistema político y entre organismos de derechos humanos, que observaron con atención el cambio de perfil en la conducción del área.
El decreto publicado por el Poder Ejecutivo también detalla el régimen de carrera que seguirá Presti mientras ocupe el ministerio. Si continúa en el cargo más allá de febrero de 2026, pasará a situación de pasiva a partir de junio de ese año y podrá permanecer en esa condición por hasta dos años. Se trata de un esquema que busca compatibilizar la designación política con las normas que regulan el paso de los oficiales superiores a retiro, en un contexto en el que el Gobierno insiste en reforzar el vínculo con las Fuerzas Armadas y otorgarles un mayor protagonismo.
En términos políticos, el reemplazo de Petri por Presti se inscribe en una secuencia de recambios en el gabinete nacional, que incluye la salida de otros ministros y la llegada de nuevos nombres de perfil técnico. Para la Casa Rosada, estos movimientos apuntan a consolidar un equipo alineado con la agenda económica y de seguridad del oficialismo para el próximo tramo de la gestión, luego de un año atravesado por la discusión de reformas estructurales y por un fuerte ajuste fiscal.
En el plano operativo, la continuidad de las políticas de Defensa aparece como uno de los mensajes que el Ejecutivo busca transmitir con esta designación. Voces del oficialismo remarcan que los lineamientos centrales del área –modernización del equipamiento, articulación con otras fuerzas del Estado y participación en misiones internacionales– se mantendrán, al tiempo que se profundizarán los programas de adiestramiento conjunto y de protección de objetivos estratégicos en todo el territorio nacional.
La transición entre Petri y Presti se dará en paralelo con el cierre del año y con un calendario político intenso, marcado por la renovación legislativa y por las discusiones sobre el rumbo económico. En ese contexto, el Ministerio de Defensa vuelve a quedar en el centro de la escena como una pieza clave para la relación del Gobierno con las Fuerzas Armadas y para la implementación de la estrategia de seguridad y defensa que la administración nacional pretende desplegar en los próximos meses.
En los próximos días se espera la realización de la ceremonia formal de traspaso y la definición de los equipos que acompañarán al nuevo ministro en la conducción política del área. Mientras tanto, la publicación del decreto en el Boletín Oficial dejó confirmado el cambio y abrió una nueva etapa para la política de Defensa, con un militar en el sillón principal del ministerio y un dirigente político que se prepara para ocupar una banca en el Congreso nacional.
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