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Feriado bancario, dólar quieto y mercados en rojo: señales de una economía en tensión

7 de noviembre de 2025

El feriado bancario por el Día del Bancario dejó una postal particular en la economía argentina: sin operaciones en el mercado cambiario oficial, el dólar se mantuvo quieto, pero las miradas se desplazaron hacia los activos financieros y las cotizaciones alternativas. En ausencia de la referencia habitual del tipo de cambio mayorista, los operadores siguieron de cerca la evolución de los dólares financieros y de las acciones argentinas en el exterior, que mostraron caídas significativas en un contexto de cautela global y dudas locales sobre el rumbo económico. La combinación de feriado interno y volatilidad externa expuso, una vez más, la fragilidad de un esquema que convive con múltiples tipos de cambio y elevados niveles de incertidumbre. Para el Gobierno, esta jornada sirve como recordatorio de que la estabilidad cambiaria no puede depender únicamente de medidas administrativas o del cierre circunstancial de algunos mercados. Si bien en las últimas semanas se logró reducir episodios de tensión cambiaria, la confianza sigue siendo un bien escaso. Las expectativas sobre la inflación futura, la discusión en torno al presupuesto, la eventual eliminación de ciertos controles y la capacidad para sostener el superávit fiscal delinean el clima en el que se mueven los inversores. Cada señal ambigua se traduce en mayor demanda de cobertura y en menor disposición a financiar al Estado en moneda local. Del lado de la economía real, el feriado bancario se sintió en la operatoria cotidiana de empresas y comercios, que debieron reorganizar pagos, cobros y transferencias. En un esquema donde el crédito es escaso y caro, cualquier interrupción en el funcionamiento del sistema financiero tiene repercusiones en la cadena de pagos. Las pequeñas y medianas empresas, en particular, enfrentan el desafío de planificar su liquidez en un entorno de tasas altas, plazos cortos y ventas afectadas por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. La lectura más profunda de la jornada es que la economía argentina sigue transitando una cuerda floja entre intentos de estabilización y desconfianza persistente. La clave no estará en lo que ocurra en un día aislado, sino en la capacidad del Gobierno para consolidar un programa creíble, con metas claras y un sendero de reformas que sea social y políticamente sostenible. Sin esa base, cada feriado, cada dato de inflación o cada movimiento en el mercado internacional puede convertirse en detonante de una nueva ronda de sobresaltos.
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