Aprueban el pliego para licitar la Vía Navegable Troncal y abren el juego a oferentes nacionales e internacionales
El proceso para renovar la concesión de la Vía Navegable Troncal, la principal ruta fluvial por donde se mueve la mayor parte del comercio exterior argentino, dio un paso clave con la aprobación del pliego de licitación. La decisión habilita la apertura formal del concurso para seleccionar a las empresas que tendrán a su cargo el dragado, el balizamiento y el mantenimiento de la traza, en un esquema que permitirá la participación de oferentes tanto nacionales como internacionales.
La vía, que conecta el corazón productivo de la zona núcleo con el Atlántico a través del Paraná y el Río de la Plata, concentra una porción decisiva de las exportaciones de granos, derivados industriales y otros productos que generan divisas para el país. Por eso, la definición del nuevo esquema de concesión es seguida de cerca por las provincias, las cámaras empresarias del agro, la industria y los sindicatos vinculados a la actividad portuaria y marítima.
El pliego aprobado es el resultado de un proceso de trabajo que incluyó instancias de diálogo con actores del sector público y privado, y la revisión técnica de un organismo especializado en comercio y desarrollo de Naciones Unidas. Ese organismo evaluó el documento, formuló observaciones vinculadas a estándares internacionales y concluyó que el texto final cubre total o mayoritariamente las recomendaciones realizadas, en materia de transparencia, competencia y protección ambiental.
Entre los puntos centrales del pliego se destaca la posibilidad de adaptar determinadas condiciones contractuales en caso de que surjan necesidades de interés público no previstas originalmente. Para ello, se prevé un mecanismo formal que permitirá a la autoridad de aplicación evaluar, con respaldo jurídico y ambiental, la conveniencia de ampliar trabajos de dragado o incorporar obras adicionales, y eventualmente abrir una instancia de renegociación con la concesionaria.
El capítulo técnico eleva la vara para las empresas que quieran competir. El pliego exige que el responsable técnico de cada oferente sea un profesional con formación específica en ingeniería civil o portuaria y experiencia comprobable en la conducción de grandes obras de dragado en los últimos años. También se piden antecedentes sobre el manejo de flotas de dragas capaces de operar en distintos tramos de la traza, con requisitos mínimos de capacidad y tecnología.
A la vez, se introduce un esquema más detallado para la evaluación de las propuestas económicas y técnicas. La licitación combinará puntajes vinculados a la calidad del proyecto, la experiencia del operador, los compromisos de inversión y las tarifas propuestas. El objetivo declarado es evitar que la competencia se reduzca únicamente al precio y asegurar que la oferta ganadora garantice un servicio sustentable en el tiempo, con estándares adecuados de seguridad y cuidado del ambiente.
Otro aspecto relevante es la revisión de las reglas del fideicomiso que administra los fondos recaudados por el cobro de peajes en la vía navegable. El pliego aclara que ese instrumento seguirá siendo la principal herramienta para financiar las tareas de dragado y mantenimiento, pero incorpora precisiones sobre los plazos de vigencia y el destino de los remanentes, para dar mayor previsibilidad a los usuarios y a los futuros concesionarios.
En paralelo a la aprobación del pliego, la administración de los puertos nacionales avanzó en la actualización de sus procedimientos de cobranza de peajes, en particular los vinculados a facturas emitidas en dólares a usuarios morosos. Las nuevas reglas facultan a la autoridad portuaria a intimar a los deudores y fijar plazos específicos para regularizar su situación, con el objetivo de fortalecer la recaudación y reducir el nivel de incumplimiento en un servicio considerado estratégico para la economía.
Las empresas especializadas en dragado y operación portuaria ya analizan el texto en detalle para definir si participarán del concurso en forma individual o asociadas. Algunas de las firmas internacionales con trayectoria en la región cuentan con flotas de dragas y equipos que cumplen con los requisitos fijados, mientras que otras podrían optar por alianzas o consorcios para alcanzar la escala necesaria. Del lado local, operadores y consorcios empresarios evalúan sus posibilidades de competir con jugadores globales de gran tamaño.
En las provincias ribereñas, la expectativa se centra en que el nuevo contrato contribuya a mejorar la eficiencia del sistema y a reducir cuellos de botella logísticos que encarecen los costos de exportación. Gobiernos subnacionales y entidades productivas plantean, además, la necesidad de que el proceso de licitación vaya acompañado de estudios ambientales rigurosos y mecanismos de participación ciudadana que permitan monitorear el impacto de las obras sobre las comunidades y los ecosistemas.
Especialistas en infraestructura y transporte recuerdan que la Vía Navegable Troncal atraviesa una zona de alta sensibilidad ambiental y social, y que la combinación de actividad portuaria intensa, tránsito de buques de gran porte y procesos naturales del río requiere un equilibrio cuidadoso entre desarrollo y preservación. En ese sentido, ponderan que el pliego incorpore exigencias más precisas sobre evaluaciones de impacto, planes de gestión ambiental y transparencia en la información sobre el estado de la hidrovía.
Desde el punto de vista económico, la licitación abre la puerta a inversiones millonarias que, según las estimaciones preliminares, se desplegarán a lo largo de varios años. La modernización de la traza, la profundización de determinados sectores y la incorporación de tecnología para el monitoreo en tiempo real de la navegación podrían mejorar la competitividad del corredor exportador, aumentar la capacidad de carga y reducir tiempos de espera de los buques en los puertos.
El cronograma prevé ahora la publicación formal de la convocatoria, la recepción de ofertas y una etapa de análisis que, por la complejidad del proceso, demandará varios meses. En el sector privado señalan que la forma en que se maneje esa instancia será clave para consolidar la confianza de los posibles inversores. Una adjudicación ordenada, con reglas claras y un fuerte componente de control institucional, podría traducirse en mejores condiciones contractuales para el país y en una operación más eficiente de la hidrovía durante la próxima década.
Mientras tanto, usuarios y exportadores observan con atención cómo se combina el avance de la licitación con la coyuntura económica general. El nivel de actividad, la evolución del tipo de cambio y las políticas vinculadas al comercio exterior incidirán sobre el volumen de carga que circule por la Vía Navegable Troncal. En ese escenario, la aprobación del pliego es un paso significativo, pero su impacto concreto dependerá de cómo se resuelva la competencia entre oferentes y de la solidez técnica y financiera del operador que finalmente resulte adjudicatario.
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