Rara vez se habla de dinero cuando se habla de la Escuela de Yoga Buenos Aires (EYBA). La discusión casi siempre gira en torno al sexo, la carta más impactante en su historia pública. Pero en los tribunales de Comodoro Py, el dinero es ahora una clave central. En un nuevo y maratónico fallo de 150.000 palabras, la jueza federal María Romilda Servini apuntó a la fortuna de la organización, gestionada internamente bajo un eufemismo propio: la Escuela llamaba a ese sistema financiero paralelo el "Banquito". El procesamiento, que tomó por sorpresa a la defensa, es la primera decisión de Servini en el expediente desde que asumió el control del caso tras la salida del juez Ariel Lijo y representa un giro significativo en la estrategia judicial: poner el foco en el dinero, no solo en los cuerpos.

Los tres procesados: cargos y embargos

La jueza Servini procesó a tres figuras de la cúpula de la EYBA por los delitos de integrar una asociación ilícita dedicada a la trata de personas agravada y el lavado de activos. Los imputados son Marcelo Guerra Perkowicz —hijo adoptivo del líder fundador Juan Perkowicz, conocido como "El Maestro", y designado sucesor de la organización—, María Beatriz Bugari —apodada "Bugui", considerada custodio de la información financiera de la secta y vinculada desde 2005 a los negocios del grupo en Chicago y Nueva York— y el músico, compositor e intérprete de oboe Mariano Krawczyk, uno de los ideólogos del ambicioso plan de recaudación de la organización.

Servini no ordenó prisión preventiva para ninguno de los tres imputados, quienes permanecen en libertad. Sin embargo, fijó embargos de distinto peso: Bugari y Guerra Perkowicz fueron embargados por 1.200 millones de pesos cada uno, mientras que Krawczyk recibió una restricción por 400 millones de pesos. La resolución llega con el expediente principal —el del primer tramo de la causa con 17 imputados— elevado ya a juicio oral y pendiente de fecha de debate. Este procesamiento corresponde a un segundo tramo de la investigación sobre los cuadros medios de la organización.

"Se dedicaría a captar personas mediante engaños o que se encuentran en situación de vulnerabilidad para incorporarlos a la organización con el fin de reducirlos a una situación de servidumbre y/o explotación sexual, construir un culto alrededor de su líder y promover una estructura ilegal de negocios en la República Argentina y en los Estados Unidos de América." — Fallo de la jueza Servini, mayo de 2026.

El "Banquito": cómo funcionaba la máquina de lavar dinero

La investigación judicial reconstruyó con precisión el esquema financiero de la EYBA. La organización generaba ingresos estimados en torno a los USD 500.000 mensuales a través de tres fuentes principales: los aportes obligatorios de los "alumnos" —que podían ascender a miles de dólares por persona—, el llamado "geishado VIP" o "palomeo" —la explotación sexual de mujeres de la escuela con empresarios ricos, políticos y figuras públicas— y la captación de "benefactores" externos dispuestos a financiar el proyecto del grupo. El efectivo así obtenido ingresaba al "Banquito" y desde allí era derivado a bienes inmuebles, vehículos de lujo y cuentas en el exterior.

La voracidad financiera de la organización quedó plasmada en documentos internos hallados en los allanamientos de agosto de 2022: el plan a largo plazo, impulsado por Krawczyk y atribuido a Perkowicz, apuntaba a recaudar "un billón de dólares" en 15 años mediante "gatos especializados en hacerte sentir bien", orientados a captar billonarios descritos en documentos internos como "gente avejentada, aburrida y suicida". El patrimonio acumulado estimado por la fiscalía al momento de los allanamientos superaba los USD 50 millones, con cuentas radicadas en Estados Unidos. En los más de 50 allanamientos simultáneos se encontraron USD 1.130.454 en efectivo, junto a 1.638.532 pesos en efectivo, 53 monedas de oro, un kilo de plata, libras esterlinas, euros y billetes de países como Bulgaria, China, Singapur y Hong Kong.

La pista de Las Vegas: chequeras, sobres y un edificio de USD 847.275

La joya del procesamiento de Servini es la reconstrucción de la ruta del dinero hacia Estados Unidos, que tiene como destino principal la ciudad de Las Vegas. En los allanamientos de agosto de 2022, la División Trata de Personas de la Policía Bonaerense relevó departamento por departamento el edificio de la calle Estado de Israel al 4400, sede central de la organización en Villa Crespo. En el piso 8°B aparecieron credenciales y chequeras de bancos norteamericanos: Chase, Bank of America y una sucursal del Washington Mutual de Las Vegas, ciudad donde el grupo aseguraba tener una filial activa. En el departamento 8°C se hallaron más chequeras de bancos estadounidenses, junto a una carpeta titulada "Patrimonial Cierre Diciembre 2020" con detalles de activos e inversiones norteamericanas y planillas de "depósitos en dólares" en siete bancos, incluyendo Wells Fargo. Otra carpeta contenía información de un evento de recaudación para la "Buenos Aires Yoga School" realizado en West Palm Beach, Florida.

Las escuchas telefónicas pinchadas en el marco de la investigación revelaron conversaciones que acreditan el plan de expansión inmobiliaria en Nevada. Según el procesamiento de Servini, la acusada Susana Barneix —abogada y una de las 17 imputadas del expediente principal— fue grabada dialogando con Perkowicz padre sobre "la posibilidad de comprar un edificio en Las Vegas", lo que implicaría "afrontar dos operaciones inmobiliarias importantes". En la conversación, Barneix señaló "la necesidad de armar una estructura jurídica-contable para que no fuera detectada por las autoridades" y mencionó que había hablado del proyecto con Bugari, quien "investigaría la forma". La compra finalmente se concretó: el fallo de Servini detalla la adquisición del edificio ubicado en 4020 E. Russell Road, Las Vegas, Nevada, por USD 847.275, a nombre de Bugari.

Perkowicz padre, mientras tanto, había trazado su propio plan para la continuidad financiera de la sede argentina en su ausencia. En lo que los investigadores describieron como una suerte de "testamento organizacional", el líder proyectaba un futuro de "sobres de donación" de USD 50.000 cada uno para sostener económicamente a la filial porteña, con "Chelo" —el apodo de Marcelo Guerra Perkowicz— designado para conducir la organización en Buenos Aires tras su retiro.

Activos identificados y bienes bajo embargo

Bien / Activo Detalle Valor estimado
Edificio en Las Vegas, Nevada (4020 E. Russell Road)Comprado a nombre de BugariUSD 847.275
Departamentos en calle Gorriti, PalermoA nombre de Guerra PerkowiczUSD 380.000
Camioneta Ford Bronco Sport Wildtrack 2.0Hallada en la propiedad de Perkowicz padreUSD 42.000
Efectivo incautado en allanamientos (2022)En dólares, pesos y divisas extranjerasUSD 1.130.454 + $1.638.532
Monedas de oro, plata, divisas europeas y asiáticasIncautadas en allanamientos simultáneosNo cuantificado
186 títulos de propiedad bajo análisisPresuntamente de víctimas del grupoSin determinar
Administración de 16 departamentos en zonas premiumIdentificados en el procesamiento de ServiniSin cuantificar
Decena de vehículos de alta gamaIdentificados en el procesamientoSin cuantificar
Patrimonio total estimado por la FiscalíaCon cuentas en EE.UU.Más de USD 50 millones

El contexto: 35 años de impunidad y tres décadas en la Justicia

La Escuela de Yoga Buenos Aires no es una organización reciente. Fue fundada por Juan Perkowicz —contador de 86 años, apodado "Papá", "El Jefe" o "Adonai"— a comienzos de la década de 1990 y operó durante más de tres décadas desde su sede en la calle Estado de Israel al 4400, en el barrio porteño de Villa Crespo. El grupo llegó a contar con 179 "alumnos" distribuidos entre Argentina y sus filiales en Las Vegas, Chicago y Nueva York, y captaba a sus víctimas con la promesa de "el desarrollo de la felicidad" y "curar los males del SIDA y las drogas". Quienes ingresaban encontraban una estructura piramidal y coercitiva que combinaba el control psicológico, el alejamiento de las familias, tratamientos médicos irregulares denominados "curas de sueño" y la derivación gradual de sus finanzas y, en casos específicos, de sus cuerpos, hacia la cúpula del grupo.

La organización fue desbaratada el 12 de agosto de 2022 con más de 50 allanamientos simultáneos que derivaron en la detención de 24 personas y pedidos de captura internacional a Interpol para otros cuatro sospechosos que se estimaba estaban en Estados Unidos. Perkowicz padre fue detenido en su casa del country Santa Clara, en Tigre. La causa tuvo distintos momentos procesales a lo largo de cuatro años: el juez Lijo procesó a 19 imputados en septiembre de 2022, la Cámara Federal confirmó 17 de esos procesamientos en noviembre del mismo año, la Fiscalía solicitó la elevación a juicio oral en agosto de 2023, y el propio Lijo la formalizó en septiembre de ese año. En abril de 2025 la Cámara ratificó nuevamente esos 17 procesamientos. Ahora, con Servini al frente del expediente, la investigación abrió su segundo frente: el financiero.

Perspectiva analítica: cuando la plata habla más que el escándalo

El giro que imprimió la jueza Servini al caso tiene un valor estratégico preciso: mientras el debate sobre la trata de personas enfrenta complejidades probatorias —algunas de las señaladas como víctimas han negado públicamente esa condición y presentaron denuncias contra los fiscales—, la pista del dinero no discute voluntades ni percepciones. Los USD 847.275 invertidos en un edificio en Las Vegas, las chequeras de bancos norteamericanos halladas en el octavo piso de Estado de Israel al 4400, los siete bancos con depósitos en dólares documentados en carpetas internas y el plan de "sobres de donación" de USD 50.000 son hechos materiales concretos, verificables y difíciles de rebatir en sede judicial. El "Banquito" puede resultar el flanco más vulnerable de una organización que durante 35 años administró su imagen pública con la misma habilidad que administró su dinero.