Ampliación del transporte eléctrico en el corredor Comahue–Buenos Aires
19 de noviembre de 2025

El Gobierno nacional y las provincias patagónicas avanzan en los detalles de un plan para ampliar la capacidad de transporte eléctrico en el corredor Comahue–Buenos Aires, uno de los ejes estratégicos del sistema interconectado argentino. El proyecto busca aliviar los cuellos de botella existentes, acompañar el desarrollo de Vaca Muerta y facilitar la incorporación de nuevos parques de generación renovable en el sur del país, garantizando al mismo tiempo una mayor estabilidad en el suministro hacia los grandes centros de demanda del centro y el litoral.

El corredor Comahue–Buenos Aires concentra una parte importante del flujo energético que conecta áreas de alta generación —tanto hidroeléctrica como térmica y eólica— con los nodos de consumo industrial y residencial más densos. En los últimos años, el crecimiento de la oferta en la región, asociado a proyectos de gas no convencional y a la expansión de las renovables, tensó la capacidad de las líneas de alta tensión existentes, que operan en varios tramos cerca de su límite técnico.

La ampliación proyectada contempla la construcción y repotenciación de líneas de transporte en alta tensión, la incorporación de nuevas estaciones transformadoras y la modernización de equipos de compensación reactiva. El objetivo es incrementar la capacidad de transferencia del corredor, reducir pérdidas técnicas y mejorar la calidad del suministro, disminuyendo la probabilidad de restricciones en momentos de alta demanda o ante contingencias en el sistema.

El esquema de financiamiento previsto combina aportes del Estado nacional, recursos provinciales y la participación de transportistas privados bajo distintos modelos de asociación público–privada. Esta arquitectura financiera busca distribuir riesgos, acelerar los plazos de ejecución y asegurar que las inversiones se integren a una planificación de largo plazo para el sector energético. Al mismo tiempo, se analizan alternativas de financiamiento con organismos internacionales, especialmente para los componentes vinculados a la transición energética y la reducción de emisiones.

Desde la perspectiva de la matriz productiva, la ampliación del corredor tiene un impacto directo en el desarrollo de Vaca Muerta y de los proyectos asociados a la cadena de gas y petróleo no convencional. A medida que se incrementa la producción, crece también la necesidad de garantizar un suministro eléctrico confiable para plantas de tratamiento, bombeo, compresión y servicios industriales vinculados. Un sistema de transporte robusto reduce el riesgo de interrupciones que pueden encarecer la operación y afectar la competitividad de la región.

Las energías renovables también se verán afectadas de manera positiva por la iniciativa. La Patagonia y el sur bonaerense poseen algunos de los mejores recursos eólicos del país, pero su aprovechamiento pleno requiere líneas de transporte capaces de evacuar la energía generada hacia los centros de consumo. La ampliación del corredor Comahue–Buenos Aires facilitará la conexión de nuevos parques eólicos y solares, contribuyendo a diversificar la matriz energética y a reducir la dependencia de combustibles fósiles en la generación de electricidad.

En el plano operativo, la modernización de equipos y la incorporación de tecnologías de monitoreo en tiempo real permitirán una gestión más eficiente del sistema eléctrico. Los operadores podrán contar con información detallada sobre flujos de energía, tensiones y estados de equipos, lo que redundará en una mayor capacidad para anticipar fallas, aplicar maniobras preventivas y optimizar el uso de la infraestructura existente. La digitalización de la red se vuelve un componente central de esta nueva etapa.

Las provincias involucradas destacan, además, el efecto territorial del proyecto. La construcción de nuevas líneas y estaciones transformadoras no solo mejora el servicio eléctrico, sino que genera empleo directo e indirecto durante la etapa de obras, impulsa la demanda de servicios locales y deja instalada una infraestructura que puede habilitar futuros proyectos industriales y productivos en regiones que hoy tienen dificultades para acceder a energía confiable.

Sin embargo, el plan también enfrenta desafíos. Uno de ellos es la necesidad de coordinar plazos de ejecución con el avance de los proyectos de generación, para evitar situaciones en las que la capacidad renovable o térmica esté disponible antes de que la red pueda transportarla en forma segura. Otro desafío es el cumplimiento de estándares ambientales y de participación ciudadana en el trazado de nuevas líneas, que muchas veces atraviesan zonas rurales, productivas o de valor paisajístico.

Los especialistas en planificación energética señalan que la ampliación del transporte en el corredor Comahue–Buenos Aires debe entenderse como parte de una visión integral del sistema. No se trata únicamente de sumar kilómetros de líneas, sino de rediseñar la red para un escenario en el que la generación será cada vez más distribuida, con mayor participación de renovables y con demandas que también cambian en función de la electrificación de procesos industriales y del transporte.

En las próximas etapas, el Gobierno espera avanzar en la licitación de tramos prioritarios y en la firma de acuerdos específicos con las provincias para la liberación de servidumbres de paso y la coordinación de permisos. El éxito del proyecto dependerá de la capacidad de articular intereses nacionales y regionales, de asegurar un financiamiento sostenible y de ejecutar las obras en tiempo y forma. Si la iniciativa se concreta según lo previsto, el corredor Comahue–Buenos Aires se consolidará como una columna vertebral renovada del sistema eléctrico argentino, preparada para acompañar la expansión productiva y energética de la próxima década.

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