Científicos descubren momias muy antiguas

Científicos reescriben la antigüedad de la momificación humana



En los últimos días, una investigación de enorme repercusión científica ha aportado nueva luz sobre uno de los ritos funerarios más evocadores de nuestra historia: la momificación. Lo que antaño se relacionaba principalmente con culturas como la egipcia o los Chinchorro de América del Sur, ahora amplía su origen miles de años atrás, en comunidades de cazadores-recolectores del sudeste asiático.



Con base en los descubrimientos recientes publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, arqueólogos y antropólogos proponen que prácticas funerarias deliberadas —entre ellas el uso de humo y calor para preservar cadáveres— se llevaban a cabo en este rincón del mundo hace más de 10.000 años, posiblemente hasta 12.000 años atrás.







Descubrimiento y evidencias



El estudio incluyó el análisis de 54 entierros pre-neolíticos distribuidos en 11 yacimientos arqueológicos de China, Vietnam, Filipinas, Laos, Tailandia, Malasia e Indonesia.



Algunas de las características detectadas:



- Los cuerpos estaban dispuestos en posiciones de cuclillas o encogidos, lo cual es significativo porque implica una disposición deliberada.

- Se observaron restos de quemaduras superficiales, oscurecimientos del hueso, hollín, y alteraciones químicas compatibles con exposición a calor moderado y humo prolongado.

- Estas prácticas no parecen aisladas: la mayoría de las muestras mostraban señales de este tratamiento.







Implicaciones para la historia humana



Cambio de paradigma cronológico



Este hallazgo adelanta en miles de años la aparición de la momificación consciente en humanos. Hasta ahora, se consideraban los ejemplos más antiguos los de la cultura Chinchorro, en la costa sur de Perú y norte de Chile, con alrededor de 7.000 años. Las momias egipcias, más recientes, se remontan a aproximadamente 4.500 5.000 años atrás.



Ahora sabemos que sociedades mucho más antiguas ya practicaban rituales tan elaborados como preservar los cuerpos de los muertos con humo y calor. Esto sugiere que la necesidad humana de mantener conexión física o espiritual con los antepasados es un fenómeno bastante temprano.



Cultura, creencias y simbolismo



Las comunidades de cazadores-recolectores no eran culturas “primitivas” en el sentido de ausencia de simbolismo o ritual. El cuidado puesto en preparar los cadáveres implica inversión de tiempo, trabajo, conocimientos técnicos y creencias sobre la muerte y los ancestros.



Además, hay paralelismos con prácticas modernas entre grupos indígenas de Papúa Nueva Guinea y Australia, que aún utilizan técnicas similares de ahumado para preservar fallecidos.







Críticas, límites, preguntas abiertas



Aunque los hallazgos son sólidos, hay cuestiones que requieren cautela:



1. Datación exacta: algunos restos podrían ser ligeramente más recientes.

2. Uniformidad del rito: no todas las muestras muestran todas las señales esperadas, lo que sugiere variaciones locales.

3. Preservación arqueológica: en ambientes tropicales húmedos, la conservación de restos humanos es difícil.

4. Interpretación cultural: saber qué hicieron es una cosa, pero entender el por qué es más complicado.







Significado más amplio



Este descubrimiento no es solo una curiosidad arqueológica, sino que tiene efectos que trascienden:



- Antropología: ayuda a redefinir los orígenes de los rituales funerarios.

- Historia de la religión: aporta evidencia de creencias sobre el más allá muy tempranas.

- Identidad cultural: revaloriza tradiciones vivas en comunidades actuales.

- Divulgación científica: acerca al público general al método arqueológico.







Conclusión



El hallazgo de restos humanos preservados mediante humo y calor en el sudeste asiático, con edades de hasta 12.000 años, obliga a replantear cuándo surgen los primeros rituales funerarios complejos. No solo amplía el mapa geográfico de la momificación, sino que ensancha nuestra comprensión de lo que significa ser humano.







¿Qué sigue?



Para avanzar en esta línea se necesitan:



- Más excavaciones en regiones tropicales.

- Estudios interdisciplinarios que unan arqueología, antropología, bioquímica y genética.

- Colaboraciones con comunidades locales para entender y respetar patrimonios culturales.



Octavio Chaparro