6 de noviembre de 2025
En una señal al mercado luego de las elecciones de medio término, el Banco Central dispuso una baja de la tasa de referencia en pesos y comenzó a relajar gradualmente el esquema de intervención cambiaria que había mantenido durante los meses de mayor tensión financiera. La decisión fue interpretada como un intento de acompañar la desaceleración inflacionaria sin perder de vista la estabilidad del tipo de cambio.
La autoridad monetaria continuará operando dentro de una banda cambiaria acordada con el Poder Ejecutivo, pero con menor intensidad en las intervenciones diarias, lo que da más espacio para que el precio de la divisa se mueva de acuerdo con la oferta y demanda. En las primeras horas posteriores al anuncio, el peso se mantuvo dentro del rango previsto y no se registraron movimientos bruscos en las cotizaciones paralelas.
Desde el Gobierno destacan que la combinación de disciplina fiscal, reformas en curso y menor presión sobre el dólar permitió reducir el costo del dinero en pesos, lo que podría aliviar la carga financiera de empresas y familias. Analistas del sector privado, en cambio, advierten que el margen para seguir recortando la tasa será limitado si la inflación no continúa cediendo al ritmo esperado.
El debate de fondo gira en torno al modelo de salida del control cambiario: mientras un sector reclama una liberalización más rápida, otro plantea que una apertura abrupta podría reavivar la volatilidad y poner en riesgo la incipiente recuperación de la actividad y el crédito.