El dólar oficial volvió a moverse cerca de los $1.500 y el BCRA refinanció deuda REPO hasta 2028
El tipo de cambio oficial mayorista cerró la primera rueda de julio en $1.488–$1.510 (BNA), su nivel más alto desde noviembre de 2025, acumulando una suba del 5% en junio —el mayor salto mensual en casi un año. En simultáneo, el Banco Central (BCRA) anunció el 3 de julio la refinanciación total de sus operaciones de pase pasivo (REPO) con diez bancos internacionales: USD 6.000 millones cuyos vencimientos, originalmente concentrados en 2026 y 2027, fueron extendidos hasta septiembre de 2028. La doble señal —dólar en ascenso pero deuda pasada hacia adelante— captura la paradoja del momento cambiario argentino: el esquema de bandas sigue funcionando, las reservas superan su meta anual con comodidad, pero la presión estacional del segundo semestre y las elecciones presidenciales de 2027 empiezan a hacerse sentir en los precios.
Durante la mayor parte del primer semestre de 2026, el dólar oficial se comportó como un activo aburrido: cotizaba cerca del piso de la banda, el BCRA compraba divisas sin parar y la brecha entre el oficial y los dólares financieros se había comprimido a niveles históricos. Junio rompió ese letargo. El tipo de cambio acumuló una suba del 5% en el mes —el mayor salto mensual desde octubre de 2025— y el 2 de julio tocó los $1.510 en el Banco Nación, su máximo en ocho meses. No es una crisis: el dólar todavía se ubica a más del 21% del techo de la banda (hoy en torno a $1.845) y el BCRA acumuló compras por más de USD 11.000 millones en el año. Pero la suba del oficial tiene causas concretas y consecuencias que el análisis no puede ignorar.
El movimiento del oficial: de la quietud al 5% en un mes
Hasta comienzos de mayo de 2026, el dólar oficial mayorista se movía en una franja estrecha entre los $1.390 y los $1.440, con el BCRA comprando divisas todos los días y la oferta de la cosecha gruesa de soja y maíz aportando un flujo sostenido de dólares al mercado único y libre de cambios (MULC). Esa configuración comenzó a cambiar gradualmente a partir de la segunda quincena de mayo y se aceleró en junio: el mayorista escaló desde los $1.400 hasta los $1.482–$1.489 al cierre de junio, y el minorista en el Banco Nación llegó a $1.500 —su nivel más alto desde noviembre de 2025— y luego a $1.510 en los primeros días de julio. En términos de suba real, sin embargo, la perspectiva es relevante: el dólar acumula apenas un avance del 2,1% en todo 2026, versus una inflación acumulada del 14,7% a mayo, lo que implica un tipo de cambio real muy apreciado que el mercado en parte está corrigiendo.
- Fin de la cosecha gruesa: El pico de liquidación de soja y maíz quedó atrás. El ingreso estacional de divisas del agro se desacelera en el segundo semestre, reduciendo la oferta de dólares en el MULC.
- Aguinaldo y dolarización de excedentes: El cobro del sueldo anual complementario (SAC) en junio generó mayor demanda de divisas por parte de empresas e inversores que dolarizaron parte de sus excedentes.
- Fortalecimiento global del USD: El Dollar Index (DXY) tocó 101,2 puntos en julio de 2026, su máximo desde marzo de 2025 (+3,2% en el año). Un dólar más fuerte globalmente presiona a todas las monedas de mercados emergentes, Argentina incluida.
- Menor atractivo del carry trade: La desaceleración de la inflación redujo las tasas de interés reales en pesos, haciendo menos rentable la estrategia de tomar tasas altas en pesos y cubrirse con el tipo de cambio oficial. El desarme de posiciones carry generó presión adicional sobre el dólar.
- Señales de la Reserva Federal: Indicios de que la Fed mantiene tasas restrictivas por más tiempo encarecen el financiamiento en dólares y reducen el flujo de capitales hacia emergentes.
La banda cambiaria: el ancla que sigue en pie
El marco que regula el movimiento del dólar oficial en Argentina desde abril de 2025 es el esquema de bandas de flotación, bajo el cual el tipo de cambio puede moverse libremente entre un piso y un techo actualizados mensualmente según el IPC del mes con dos meses de rezago. En julio de 2026, ese ajuste toma como referencia la inflación de mayo (2,1% según el INDEC), lo que lleva el techo de la banda a ~$1.844–$1.845 y el piso a ~$754 para el cierre del mes. El dólar mayorista, que cerró la semana del 4 de julio en $1.488–$1.510, se encuentra a una distancia del 21–23% del techo: lejos todavía de gatillar la intervención obligatoria del BCRA por la banda superior. Según las reglas del esquema, solo si el tipo de cambio supera el techo o perfora el piso el BCRA está obligado a operar en el mercado. Dentro de la banda, puede comprar o vender discrecionalmente.
La mecánica del ajuste mensual tiene una implicación política que el mercado sigue con atención: a medida que la inflación desacelera, el techo sube menos cada mes, lo que estrecha gradualmente el margen de flotación disponible. Con una inflación proyectada del 1,8–1,9% para junio, el ajuste de agosto —que toma junio como referencia— será aun más moderado. Eso limita cuánto puede subir el dólar sin que el BCRA intervenga, pero también implica que el tipo de cambio real seguirá apreciándose si la suba del oficial no acompaña a la inflación. Es la tensión de fondo del régimen cambiario: apreciación real que comprime márgenes exportadores, versus estabilidad nominal que ancla las expectativas inflacionarias.
| Segmento | Cotización | Contexto / Variación |
|---|---|---|
| Dólar oficial (BNA) | Compra: $1.460 / Venta: $1.510 | Máximo desde noviembre 2025 · +5% en junio |
| Dólar mayorista (MULC) | $1.488 venta | +$7 el 2 jul. (+0,5%) · máximo desde oct. 2025 |
| Dólar blue | Compra: $1.474 / Venta: $1.520 | Brecha vs. oficial: ~0,7% · históricamente baja |
| Dólar MEP (bolsa) | $1.525,59 | Brecha vs. mayorista: ~2,5% |
| Dólar CCL | $1.589,70 | Brecha vs. mayorista: ~6,8% |
| Dólar tarjeta | $1.963,00 | = oficial BNA × 1,3 (impuesto PAIS eliminado; retención AFIP 30%) |
| Techo banda cambiaria (jul.) | ~$1.844–$1.845 | Ajuste 2,1% = IPC mayo · oficial 21% por debajo del techo |
| Piso banda cambiaria (jul.) | ~$754 | Ajuste -2,1% del piso de junio |
| Futuros Rofex (dic. 2026) | ~$1.655 | Implica depreciación del 10,6% adicional desde el nivel actual |
| Dólar oficial fin de julio (mercado) | ~$1.507 | Consenso analistas; sin salto abrupto previsto |
| Dólar oficial fin de año (proyección) | ~$1.600–$1.655 | Rango consenso: Ramírez (Canal E) ~$1.600; futuros ~$1.655 |
El REPO: USD 6.000 millones con diez bancos, vencimiento pospuesto a 2028
El 3 de julio de 2026, el BCRA presidido por Santiago Bausili anunció la operación financiera más relevante de la semana: la refinanciación total de sus operaciones de pase pasivo (REPO) con bancos internacionales. Un REPO —del inglés repurchase agreement, o acuerdo de recompra— es, en términos simples, un préstamo de corto plazo garantizado por activos: el BCRA pone como garantía parte de su tenencia de bonos soberanos (Bonares 2035 y 2038) y recibe a cambio dólares de los bancos, con el compromiso de recomprar esos activos a una fecha y precio pactados. Es una herramienta habitual de manejo de liquidez en moneda extranjera que usan los bancos centrales de todo el mundo.
En este caso concreto, el BCRA había tomado tres REPOs entre enero de 2025 y enero de 2026, acumulando un saldo de USD 6.000 millones con diez bancos internacionales de primera línea. Esos vencimientos estaban concentrados en 2026 y 2027, es decir, en el período preelectoral, lo que generaba una presión de pagos potencialmente complicada. La operación del 3 de julio canceló todos esos REPO vigentes y los reemplazó por una nueva operación única con los mismos diez bancos y el mismo monto total, pero con un vencimiento único en septiembre de 2028 —después de las elecciones presidenciales de octubre de 2027. La tasa: SOFR-USD más un spread del 4%, lo que al nivel actual de la SOFR (~5,3%) equivale a una tasa total de aproximadamente 9,3% anual en dólares.
"El Banco Central de la República Argentina canceló la totalidad de sus operaciones de pase pasivo (REPO) vigentes por un monto total de USD 6.000 millones, y concertó una nueva por el mismo monto con diez bancos internacionales de primera línea, con vencimiento en septiembre 2028. A través de esta nueva transacción, el BCRA refinanció la totalidad de los vencimientos de estos instrumentos previstos para el 2026 y 2027. Esta medida fortalece su posición de liquidez en moneda extranjera y mejora la previsibilidad de su flujo de divisas, favoreciendo un funcionamiento ordenado del mercado de cambios local."
BCRA — Comunicado oficial del 3 de julio de 2026 (bcra.gob.ar).Qué dice el REPO sobre el estado de las reservas
La operación del 3 de julio es la más grande de su tipo en la historia reciente del BCRA, pero no es la primera: el Central ya había hecho un REPO en enero de 2025 por USD 1.000 millones (con seis bancos y un spread SOFR+4%), otro en junio de 2025 por USD 2.000 millones y uno adicional en enero de 2026 por USD 3.000 millones (con seis bancos y ofertas que superaron los USD 4.400 millones). La acumulación de estas operaciones llegó al total de USD 6.000 millones que ahora fue refinanciado. El dato relevante es la demanda: en la licitación del 30 de junio de 2026, el BCRA recibió ofertas por USD 8.250 millones —un 37,5% más que el monto buscado— lo que el Central interpretó como "una muestra de confianza de los bancos internacionales en la evolución macroeconómica." En el mercado financiero local e internacional, una sobre-suscripción de esa magnitud funciona como una señal independiente de credibilidad.
Las reservas internacionales brutas del BCRA se ubicaban en torno a los USD 48.414 millones al 3 de junio de 2026, con compras netas acumuladas en el año superiores a los USD 11.118 millones —superando con comodidad la meta anual de USD 10.000 millones fijada en el acuerdo con el FMI. El BCRA tardó apenas cinco meses en alcanzar esa meta, lo que refleja el fuerte flujo de divisas de la primera mitad del año, impulsado principalmente por las exportaciones del agro. La pregunta del segundo semestre es si el BCRA podrá mantener ese ritmo de acumulación sin el volumen de la cosecha gruesa, y en un contexto de mayor demanda de divisas por importaciones y pago de deuda. La refinanciación del REPO despeja parte de esa presión: los USD 6.000 millones que vencían antes de 2028 quedan fuera del cuadro de vencimientos de corto plazo.
El carry trade y la dinámica de segundo semestre
Uno de los factores detrás de la presión cambiaria de junio es el desarme del carry trade: la estrategia que consiste en tomar pesos a tasa de interés local (aprovechando los rendimientos positivos en términos reales de los últimos meses) para comprar activos en pesos y luego cubrir la posición cambiaria vendiendo futuros de dólar o manteniendo liquidez en moneda local. Cuando esa estrategia resulta rentable —porque el tipo de cambio sube lentamente y las tasas en pesos son altas—, genera una oferta neta de dólares que ayuda a apreciar el oficial. Cuando las tasas reales bajan (como ocurrió al desacelerarse la inflación) o el dólar empieza a moverse más rápido, los operadores deshacen posiciones: compran dólares, venden pesos. Ese mecanismo actuó como amplificador del movimiento cambiario en junio.
De cara al segundo semestre, el economista Gustavo Ber (Estudio Ber) proyectó que el oficial podría "experimentar otro reacomodamiento, aunque no mucho más allá de los $1.500 durante julio", esperando un deslizamiento gradual más alineado con el ritmo de inflación previsto. El economista Maximiliano Ramírez (Canal E) proyecta un dólar cercano a los $1.600 hacia fin de año, lo que implicaría una depreciación adicional del 6% desde los niveles actuales. Los contratos de futuros Rofex muestran al mayorista en torno a los $1.655 para diciembre de 2026, con variación promedio positiva en todos los tramos. El consenso descarta, por ahora, un salto abrupto: la premisa dominante es la de una depreciación gradual, ordenada, compatible con la continuidad del esquema de bandas y sin necesidad de intervención del BCRA por la banda superior.
"Podría experimentar otro reacomodamiento, aunque no mucho más allá de los $1.500 durante julio. Esperamos un deslizamiento gradual, más alineado con el ritmo de la inflación previsto para la segunda mitad del año."
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber — Ámbito Financiero, 30 de junio de 2026.La política y el calendario: el REPO pospone la presión preelectoral
La decisión de refinanciar el REPO no es únicamente técnica: tiene una dimensión política de primer orden. Los USD 6.000 millones que vencían en 2026 y 2027 representaban una presión de pagos significativa en el período más delicado del ciclo político argentino —el año previo a las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Al extender el vencimiento hasta septiembre de 2028, el BCRA y el gobierno de Milei despejaron ese frente y enviaron al mercado una señal clara: el calendario financiero del período preelectoral no generará una corrida de reservas. Es una jugada análoga, en lógica, a la que hizo el Tesoro al regularizar el vencimiento de deuda privada de julio por USD 4.300 millones —pagar en tiempo y forma para demostrar que la máquina sigue funcionando.
La contrapartida es que el REPO tiene costo: SOFR más 400 puntos básicos equivale hoy a aproximadamente un 9,3% anual en dólares. Para ponerlo en perspectiva: los bonos soberanos argentinos rinden hoy alrededor del 8% en el mercado secundario. El REPO es más caro que el mercado de bonos, lo que confirma que Argentina todavía no tiene acceso voluntario al mercado de capitales internacional a tasa de mercado, y que la garantía en Bonares que respalda la operación implica que esos títulos quedan comprometidos y no están disponibles para otras operaciones. La calidad del activo de reservas del BCRA importa: las reservas netas —que descuentan los pasivos en moneda extranjera, incluidos los REPO— son significativamente inferiores a las brutas de USD 48.414 millones.