La fórmula fue siempre la misma: cuando la interna del oficialismo sube de temperatura, Javier Milei convoca a la mesa política de La Libertad Avanza, baja las tensiones discursivamente, y el gobierno vuelve al eje de la economía. Pero el episodio de la semana que precedió al 25 de Mayo de 2026 fue más difícil de digerir que los anteriores. El cruce entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem trascendió las conversaciones privadas y estalló en redes sociales con la virulencia característica de una guerra de cuentas anónimas atribuidas, según trascendidos, a figuras de primera línea del Gobierno. La disputa involucra cuentas falsas y campañas de desprestigio cruzado entre los dos sectores. La ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en la ceremonia del Tedeum en la Catedral Metropolitana —la conmemoración más cargada de simbolismo institucional del calendario nacional— amplificó la lectura de quiebre interno. Y mientras Milei intentaba bajar el tono reuniendo a su gabinete el lunes 26 de mayo para transmitir una imagen de unidad, la mesa política ya había sido convocada con carácter urgente. El análisis del politólogo Federico Fara fue tajante en diálogo con DeGremiales: la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo "no es un fenómeno pasajero, sino una disputa estructural vinculada al reparto de poder dentro del círculo presidencial".

Caputo vs. Menem: el cruce que detonó la crisis

El enfrentamiento entre Santiago Caputo, principal asesor político del presidente, y Martín Menem, sobrino del expresidente y titular de la Cámara de Diputados, viene gestándose desde hace meses en la trastienda del oficialismo. Caputo, que integra el círculo más íntimo del presidente y es uno de los artífices de la estrategia electoral de LLA, choca con Menem en torno a dos ejes: el manejo de la agenda parlamentaria —donde Menem opera con mayor autonomía de la que Caputo consideraría conveniente— y la distribución de poder en la construcción electoral de cara a las legislativas de octubre de 2026. El detonante de la crisis pública fue una serie de publicaciones en redes sociales atribuidas al entorno de cada uno de los dos dirigentes, que incluían acusaciones cruzadas sobre filtración de información, construcción de candidaturas propias y deslealtad hacia la conducción del partido. El escándalo fue descripto por el diario El País de Madrid como un enfrentamiento en el que "figuras de la primera línea del mileismo protagonizan un sonoro cruce, mientras empiezan a desmarcarse del proyecto del presidente". La reacción de la conducción nacional fue convocar de urgencia, a través del jefe de Gabinete Manuel Adorni, una reunión de la mesa política para el martes 27 de mayo. En esa reunión, además de la interna, se tratarán la agenda legislativa y las estrategias para hacer avanzar los proyectos del oficialismo en el Congreso.

"Lo que pasó no fue menor. Es una pelea de fondo que involucra poder real, manejo de candidaturas y acceso al Presidente. La interna entre Karina Milei y Santiago Caputo no es un fenómeno pasajero, sino una disputa estructural vinculada al reparto de poder dentro del círculo presidencial." — Federico Fara, politólogo, en DeGremiales, 14 de mayo de 2026.

Villarruel ausente en el Tedeum: la foto que vale más que mil palabras

En la política argentina, la presencia o ausencia en el Tedeum del 25 de Mayo no es un detalle protocolar: es un mensaje. La vicepresidenta Victoria Villarruel no concurrió a la ceremonia en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, y su ausencia fue inmediatamente leída —tanto por el oficialismo como por la oposición— como un signo del distanciamiento entre la segunda figura del Estado y el círculo más cercano al Presidente. La relación entre Villarruel y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, viene deteriorándose desde 2025 en torno a diferencias sobre el estilo de gestión, el acceso a Javier Milei y la distribución de poder institucional. La vicepresidenta ha marcado posiciones propias en varios temas —desde la política exterior hasta la agenda de seguridad y algunas cuestiones legislativas— y su base de seguidores en LLA no está alineada de forma automática con el "núcleo duro" del Presidente. La ausencia en el Tedeum reavivó el debate que se repite en los análisis políticos desde hace meses: ¿hasta cuándo puede sostenerse la convivencia institucional dentro del binomio Milei-Villarruel?

El mapa de la interna: actores, tensiones y frentes abiertos

Actor Posición en la interna Conflicto con
Karina Milei (secretaria general de la Presidencia)Núcleo de poder; conducción orgánica de LLASantiago Caputo (disputa de influencia sobre el Presidente)
Santiago Caputo (asesor presidencial)Estratega político y digital; máximo asesor informal de MileiMartín Menem; sectores del PRO aliado; funcionarios del gabinete
Martín Menem (titular de la Cámara de Diputados)Peso institucional; maneja la agenda legislativaSantiago Caputo; tensión por candidaturas 2026
Victoria Villarruel (vicepresidenta)Segunda figura del Estado; distanciada del núcleo duroKarina Milei; diferencias de estilo y acceso al Presidente
Manuel Adorni (jefe de Gabinete)Coordinador; convocó la reunión de urgencia; bajo presión judicial (causa Grandío)Causa penal que afecta su continuidad
PRO y aliados externosSocios legislativos, distanciándose del proyecto electoral de LLANegociación por candidaturas y espacios en las listas 2026

El impacto económico y legislativo: por qué la interna importa más allá de la política

La interna del oficialismo no es solo un problema de imagen: tiene consecuencias directas sobre la capacidad del gobierno para sostener su agenda económica y legislativa. Las tensiones entre Caputo y Menem afectan la coordinación de los votos en la Cámara de Diputados en un momento en que el gobierno necesita avanzar con la reforma electoral —que incluye la eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de los partidos y la incorporación de la Ficha Limpia— y con otros proyectos económicos clave para sostener el programa con el FMI. El diario Ámbito Financiero reportó el 22 de mayo que las disputas dentro del oficialismo ya "empiezan a captar la atención de inversores", en un momento en que el gobierno presume de sus logros macroeconómicos —el riesgo país por debajo de 500 puntos básicos, la mejora crediticia de Fitch— y cualquier señal de parálisis legislativa o crisis política puede generar ruido en los mercados. El gobierno logró en el Congreso varias victorias legislativas desde el inicio de 2026, pero siempre al precio de negociaciones complejas con el PRO y los aliados provinciales. Si la interna interna afecta esa coordinación, el costo político puede derivar en trabas que el gobierno no puede permitirse a seis meses de las elecciones legislativas de octubre.

El contexto electoral: octubre 2026 en el horizonte

Toda la interna del oficialismo tiene un horizonte concreto y próximo: las elecciones legislativas de octubre de 2026, en las que se renuevan 130 bancas en la Cámara de Diputados y 24 escaños en el Senado. Para LLA, las legislativas son a la vez una oportunidad —consolidar poder propio en el Congreso sin depender del PRO— y un riesgo —el antecedente de la derrota en la provincia de Buenos Aires de septiembre de 2025, cuando el peronismo ganó por más de 13 puntos porcentuales, sigue pesando en la memoria del oficialismo—. La pelea entre Caputo y Menem refleja en parte la disputa por el control de las listas: quién tendrá poder para definir los candidatos en cada distrito, bajo qué sello irán (LLA puro, lista de unidad con el PRO, o candidaturas propias por separado). La reforma electoral con eliminación de las PASO, si se aprueba antes de octubre, cambia radicalmente las reglas del juego y podría beneficiar a la conducción de LLA al eliminar el mecanismo que permite a sectores internos competir con listas propias en una primera vuelta. La aprobación o rechazo de esa reforma en las próximas semanas será, en gran medida, el termómetro real del estado de salud política del oficialismo.