El sábado 23 de mayo de 2026 fue el día en que el mundo más cerca estuvo de ver el fin del conflicto iniciado el 28 de febrero. A las 23:10 GMT, el presidente Donald Trump publicó en Truth Social que el acuerdo con Irán estaba "en gran medida negociado", que el Estrecho de Ormuz "volverá a abrirse muy pronto" y que había tenido "conversaciones telefónicas muy positivas" con los emires de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros Estados del Golfo para avanzar en un "Memorando de Entendimiento relativo a la Paz". El secretario de Estado Marco Rubio, que se encontraba en Nueva Delhi en gira por Asia, añadió que el mundo podría recibir "buenas noticias en las próximas horas" sobre Ormuz y el programa nuclear iraní. Los mercados respondieron de inmediato: el Brent cayó un 5,14%, hasta los USD 98,22 por barril, y el WTI bajó un 5,21%, hasta los USD 91,57. Las bolsas de Hong Kong y Shanghai abrieron con avances. El mundo contuvo la respiración. Y entonces Trump enfrió el optimismo: "No se apresuren, el tiempo está de nuestra parte, no puedo permitirme cometer errores". El acuerdo, tres días después, sigue sin firmarse.
El marco del memorando: 14 puntos, 60 días y Ormuz gradual
Lo que se negocia es, técnicamente, un Memorando de Entendimiento (MOU) —no un tratado de paz definitivo—, una hoja de ruta de 14 puntos que establecería las condiciones para una tregua de 60 días durante los cuales se irían implementando las medidas pactadas. Las cláusulas más concretas que trascendieron a través de Axios, Reuters, CBS News, el New York Times y los medios iraníes Tasnim y Fars presentan convergencias y divergencias reveladoras. El único punto en el que todos los actores parecen coincidir —tanto los medios estadounidenses como los iraníes— es la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días: el tráfico de buques volvería a los niveles previos al conflicto, aunque Irán insiste en que el estrecho quedaría bajo control iraní y no regresaría a la situación de libre tránsito anterior al 28 de febrero. A cambio, Washington suspendería temporalmente algunas sanciones sobre el petróleo iraní y liberaría una parte de los activos iraníes congelados en el exterior.
El nudo nuclear: la principal fractura entre Washington, Teherán e Israel
El talón de Aquiles de toda la negociación es el programa nuclear iraní. Washington —presionado por Israel— exige que cualquier acuerdo incluya compromisos concretos de no proliferación: no enriquecimiento de uranio por al menos 12 años, entrega de los aproximadamente 440 kg de uranio enriquecido al 60% que Irán tiene acumulados, y garantías verificables de que Teherán nunca construirá una bomba nuclear. Netanyahu fue tajante el 23 de mayo: "Acordé con Trump que cualquier acuerdo de paz con Irán implicaría el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio y la retirada del material nuclear altamente enriquecido". Irán respondió con igual firmeza: el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei, declaró que "los temas nucleares no están siendo discutidos en esta fase" y la agencia Fars, vinculada al CGRI, precisó que el borrador del acuerdo "no incluye ninguna cláusula sobre compromisos nucleares iraníes" y que "Irán no asumirá en este primer pacto ningún compromiso para entregar sus reservas nucleares o cerrar sus instalaciones". El bloqueo en este punto es estructural: Trump necesita poder presentar el acuerdo como un triunfo que resuelve también la amenaza nuclear iraní; Irán sabe que ceder en ese punto sería percibido internamente como una rendición total. La fórmula de compromiso —aplazar las negociaciones nucleares a un segundo ciclo de 60 días, posterior a la firma del MOU— es la que tiene más probabilidades de prosperar, pero Israel amenazó implícitamente con no aceptarla.
La arquitectura diplomática: Pakistán, Qatar, Omán y el G7
| Actor mediador / aliado | Rol en las negociaciones | Estado al 26/05/2026 |
|---|---|---|
| Pakistán | Mediador principal; ofreció sede para las rondas de negociación | Esperaba albergar "muy pronto" nueva ronda tras el fracaso de abril |
| Qatar | Canal de comunicación indirecta EEUU-Irán; sede de reuniones Rubio-PM qatarí | Rubio se reunió con el PM de Qatar el 9 de mayo; emir llamó a Trump el 23/05 |
| Omán | Canal diplomático histórico entre Washington y Teherán | Activo en los días previos al anuncio de Trump del 23/05 |
| Emiratos Árabes Unidos | Interlocutor clave en el Golfo; presionó por reapertura rápida de Ormuz | Trump llamó al emir el 23/05; expresó apoyo al marco negociador |
| Arabia Saudita | Árbitro regional; interés directo en estabilidad energética del Golfo | Trump conversó con el príncipe heredero Mohammed bin Salman el 23/05 |
| Francia / G7 | Macron llamó a Trump y al emirato del Golfo el 23/05 para apoyar las negociaciones | G7 reunido de emergencia en París; sin posición coordinada formal |
| Israel | Veto implícito sobre cualquier cláusula que no incluya desmantelamiento nuclear | Netanyahu exige condiciones que Irán rechaza; fuente de tensión con Washington |
El 25 de mayo: nuevos ataques mientras se negocia
La paradoja que define el conflicto desde el primer alto el fuego del 7 de abril se repitió el 25 de mayo. Mientras Rubio declaraba en Madrid que Ormuz "debe permanecer abierto de una forma u otra" y los mercados seguían monitoreando las señales del acuerdo, el CENTCOM confirmó nuevos ataques "en autodefensa" contra instalaciones iraníes de lanzamiento de misiles embarcados que intentaban colocar minas en el Estrecho. Trump respondió en Truth Social que el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes "permanecerá completamente vigente hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo". Las Fuerzas Armadas de Irán, por su parte, declararon el 24 de mayo que se encargarán de la seguridad del Golfo Pérsico y de Ormuz bajo un "nuevo orden regional y mundial y sin presencia extranjera" —una formulación que sugiere que Teherán, incluso si firma el MOU, no contempla ceder el control estratégico del estrecho que ejerce desde el inicio del conflicto. Lo que la comunidad internacional tiene ante sí no es solo una negociación diplomática: es una reconfiguración de los equilibrios de poder en el Golfo que, sea cual sea el resultado del MOU, ninguno de los actores podrá ignorar una vez que la crisis se resuelva.
Las "buenas noticias" que no llegaron: por qué el acuerdo sigue sin firmarse
¿Por qué, si Trump dijo el sábado 23 que el acuerdo estaba "en gran medida negociado" y Rubio prometió "buenas noticias en horas", tres días después el acuerdo sigue sin firmarse? Los analistas identifican al menos cuatro factores de bloqueo. El primero es la fractura nuclear: Israel y la línea dura del Partido Republicano presionan para que el MOU incluya cláusulas nucleares que Teherán rechaza terminantemente. El segundo es el control de Ormuz: Irán quiere que el acuerdo contemple su soberanía sobre el estrecho y la posibilidad de cobrar tasas de tránsito futuras; EEUU exige apertura sin condiciones. El tercero es el sistema iraní de decisión: Trump explicó el propio 24 de mayo que las negociaciones avanzan porque "el sistema interno de Teherán requiere más tiempo para responder", lo que es una descripción precisa del proceso de deliberación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, que necesita el visto bueno de múltiples actores. El cuarto, quizás el más subestimado, es la presión interna de Trump: con elecciones legislativas en noviembre de 2026, el presidente necesita presentar un acuerdo que sea percibido como una victoria, no como una concesión. Y cada semana que pasa sin firma aumenta la presión para que ese acuerdo sea lo suficientemente sustancioso como para resistir el escrutinio político.