El 20 de mayo de 2026, la Comisión Europea presentó sus Previsiones Económicas de Primavera y confirmó lo que los mercados ya descontaban: la guerra en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz están costándole a Europa entre tres décimas y medio punto de crecimiento, y un punto porcentual extra de inflación. El documento de Bruselas eleva la inflación de la UE al 3,1% para 2026 —frente al 2,1% proyectado en otoño de 2025— y reduce el crecimiento del PIB al 1,1%, desde el 1,4% anterior. Para 2027, la previsión mejora levemente: 1,3% de crecimiento y 2,4% de inflación, asumiendo que los precios energéticos se moderan, pero "se mantendrán en torno a un 20% por encima de los niveles anteriores a la guerra". El cuadro es coherente con lo que el informe "Panorama Económico 2026" de Mapfre Economics sintetizó con precisión quirúrgica: el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán "no ha creado un nuevo marco económico, pero sí ha acelerado una tendencia que ya estaba en marcha: la geopolítica se ha consolidado como el eje que ordena el ciclo económico global". Europa es, según Mapfre, la región donde "el deslizamiento hacia un escenario de riesgo es más evidente".
Alemania y el motor parado: el riesgo de estanflación en la eurozona
El caso más preocupante de la eurozona es el de su mayor economía. Alemania crecerá apenas un 0,6% en 2026, la mitad de lo que Bruselas proyectaba en noviembre, en lo que varios analistas ya describen como una estanflación funcional: crecimiento anémico combinado con inflación persistente. La exposición alemana al gas ruso —que nunca se resolvió plenamente después de 2022— y la dependencia de su sector exportador del comercio con Asia —donde la guerra también está elevando los fletes— crearon un doble impacto que los estabilizadores automáticos europeos no pueden absorber del todo. La eurozona en su conjunto crecerá un 0,9% en 2026 según la Comisión, con un pico de inflación del 3,0% para este año antes de moderarse al 2,3% en 2027. El Banco Central Europeo, que en febrero de 2026 proyectaba inflación anclada en el 1,8% y se veía a sí mismo en una posición de "normalización completada", debió revisar radicalmente su escenario. Su nueva reunión de política monetaria del 12 de junio tendrá que resolver una paradoja clásica del banco central ante una crisis de oferta: subir tipos frena la inflación pero también frena el ya débil crecimiento. El consenso del Panel de Previsiones de Funcas (mayo 2026) apunta a que el BCE subirá la facilidad de depósitos al 2,25%, desde el 2% actual, con posibilidad de no tocar los tipos al menos hasta el tercer trimestre de 2027.
Los tres conflictos simultáneos que monitorea Bruselas
La complejidad del cuadro europeo radica en que no hay un solo conflicto que gestionar, sino tres activos simultáneamente. El más inmediato en términos económicos es la guerra en Irán y la crisis de Ormuz: el gas natural en Europa saltó más de un 33% en las primeras 72 horas del conflicto, alcanzando los 57 euros por megavatio-hora. El Brent superó los 84 dólares el primer día. La Organización de Consumidores y Usuarios de España estimó que si el petróleo se mantiene en torno a los 80 dólares, "la gasolina y el diésel podrían encarecerse entre 8 y 10 céntimos por litro en las próximas semanas". Con el Brent cotizando cerca de los 100 dólares en la última semana de mayo, esa estimación quedó ampliamente superada. El segundo conflicto activo es Ucrania: si bien la línea del frente se estabilizó, la reconstrucción ucraniana no ha comenzado y el gasto en defensa europeo —que los países de la OTAN acordaron elevar a un mínimo del 2,5% del PIB— presiona los presupuestos nacionales. El tercer vector es Asia: las tensiones entre China y EEUU en el estrecho de Taiwán y las escaramuzas en el Mar del Sur de China generan incertidumbre sobre las cadenas de suministro que abastecen a la industria europea de semiconductores, vehículos eléctricos y bienes de consumo.
Previsiones de los principales organismos internacionales
| Organismo | Crecimiento UE/Global 2026 | Inflación UE/Global 2026 | Escenario adverso |
|---|---|---|---|
| Comisión Europea (20/05/2026) | UE: 1,1% / Eurozona: 0,9% | UE: 3,1% / Eurozona: 3,0% | Energía +20% sobre niveles pre-guerra en 2027 |
| FMI (abril 2026) | Global: 3,1% / Economías avanzadas: 1,8% / Eurozona: 1,1% | Global: 4,4% | Petróleo a USD 100: crecimiento global cae a 2,5%; inflación a 5,4%. Si escala: crecimiento <2% (recesión global) |
| BCE (reunión marzo 2026) | Eurozona: revisado a la baja respecto a escenario base feb. | Revisado al alza; sesgo fuerte al alza si conflicto persiste | No descarta subidas de tipos; subida al 2,25% consensuada para junio |
| Mapfre Economics (mayo 2026) | UE: 2,5% base; riesgo estanflación si conflicto se prolonga | Europa: 2,5% en 2026 y 2,0% en 2027 (escenario base) | Estanflación severa si la geopolítica no se encauza antes del Q4 |
| OMC (marzo 2026) | Comercio mundial de mercancías: 1,9% (riesgo 1,4%) | — | Comercio global cae a 1,4% si fletes energéticos siguen elevados todo 2026 |
| Funcas - Panel Español (mayo 2026) | España: 2,4% (CE) / 2,1% (FMI) | España: 3,0% en 2026 | Resistencia por consumo interno y turismo; paro bajará del 10% en 2026 |
El Banco Central Europeo ante la encrucijada más difícil desde 2022
El BCE fue el primero en verse obligado a reaccionar. En febrero de 2026, apenas semanas antes del estallido del conflicto, su encuesta de previsores profesionales proyectaba inflación anclada en el 1,8% y crecimiento estable. El 18 de marzo, en plena explosión de los precios de la energía, la institución mantuvo tipos en el 2%, pero modificó radicalmente su comunicación: "Si el conflicto se prolonga, no se pueden descartar subidas de tipos", declaró. La Fed, por su parte, decidió en la misma semana mantener los tipos en el rango 3,50%–3,75% en una votación de 11 a 1 que rompió la unanimidad previa, con el dot plot señalando ya solo un recorte de 25 puntos básicos para todo 2026, frente a los dos o tres que se esperaban en enero. El consenso de Funcas de mayo 2026 anticipa que el BCE subirá la facilidad de depósitos al 2,25% en junio, y no tocará los tipos al menos hasta el Q3 de 2027. Es la señal más clara de que, para la autoridad monetaria europea, el shock de Ormuz no es un episodio transitorio sino un cambio de régimen que exige ajuste de política monetaria.
Una nota positiva: el acuerdo Mercosur-UE y las oportunidades para América del Sur
En este panorama sombrío para Europa, hay un hecho positivo de gran importancia para Argentina y el resto de América del Sur que pasó casi inadvertido en medio de la cobertura del conflicto en el Golfo: el Acuerdo de Libre Comercio Mercosur-Unión Europea entró en vigor el 1° de mayo de 2026, tras más de veinte años de negociaciones. El acuerdo, firmado definitivamente en diciembre de 2024, abre el mercado europeo a las exportaciones agropecuarias y manufactureras del bloque Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— con reducciones arancelarias progresivas durante 15 años. En el contexto de la crisis geopolítica, la entrada en vigor del acuerdo tiene un significado adicional: Europa necesita diversificar sus fuentes de energía y alimentos para reducir dependencia de las regiones en conflicto, y América del Sur —con Vaca Muerta como proveedor energético en expansión y el Cono Sur como gran exportador agropecuario— se convierte en un proveedor estratégico precisamente cuando Europa más lo necesita. Las empresas europeas que hasta ahora vacilaban en invertir en la región tienen ahora el marco jurídico del acuerdo como garantía adicional. Y para Argentina, que aspira a multiplicar sus exportaciones de gas natural licuado a Europa, el timing no podría ser más favorable.