La imagen con la que el presidente Donald Trump presentó la "Operación Furia Épica" al público estadounidense —una victoria aplastante que "destruyó las capacidades militares iraníes"— choca de frente con los informes que se acumulan en el Congreso y en las redacciones de los principales medios estadounidenses. Una investigación de la CNN, con imágenes satelitales analizadas de forma independiente por el Washington Post, reveló que Irán y sus aliados atacaron al menos 16 instalaciones militares estadounidenses en ocho países durante el conflicto iniciado el 28 de febrero, dejando algunas de ellas "prácticamente inutilizables". Las fotos satelitales del 6 de mayo documentaron daños en 228 estructuras en las bases bombardeadas —un número muy superior al admitido oficialmente por el Pentágono—. Al menos 13 de esas instalaciones quedaron tan deterioradas que el personal militar estadounidense debió trasladarse a hoteles y oficinas comerciales en ciudades cercanas para continuar operando. En ese contexto, el Departamento de Defensa revisa en profundidad su postura de despliegue en el Golfo Pérsico. Y el lunes 25 de mayo, mientras las negociaciones de paz avanzan y retroceden en una danza de incertidumbre, el CENTCOM realizó nuevos ataques "en autodefensa" contra instalaciones de lanzamiento de misiles embarcados en el sur de Irán.

El 25 de mayo: nuevos ataques "en autodefensa" en el sur de Irán

El portavoz del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Timothy Hawkins, confirmó el lunes 25 de mayo que fuerzas militares estadounidenses realizaron ataques en el sur de Irán en "legítima defensa". Los objetivos, según Hawkins, eran instalaciones de lanzamiento de misiles embarcados que intentaban colocar minas en el Estrecho de Ormuz, así como una instalación de misiles que apuntaba a aviones de combate estadounidenses. Los ataques ocurrieron en un momento particularmente delicado: horas antes, el secretario de Estado Marco Rubio había declarado ver "señales positivas" en las negociaciones con Teherán, y el secretario de Defensa Pete Hegseth había insistido en que "el cese del fuego no ha terminado". La coexistencia de conversaciones diplomáticas y ataques militares es la tónica del conflicto desde la firma del primer alto el fuego el 7 de abril: la guerra no se detuvo, simplemente cambió de intensidad.

"Los objetivos eran instalaciones de lanzamiento de misiles embarcados iraníes que intentaban colocar minas. Las fuerzas estadounidenses también respondieron a lo que parecía ser una instalación de misiles que apuntaba a aviones de combate de EEUU." — Portavoz del CENTCOM Timothy Hawkins, 25 de mayo de 2026.

El mapa de los daños: 16 bases, 8 países, 228 estructuras

La magnitud de los daños sufridos por las instalaciones militares de EEUU en el Golfo supera ampliamente lo que Washington reconoció en los primeros meses del conflicto. Antes de la "Operación Furia Épica", EEUU mantenía unos 40.000 militares y civiles desplegados en al menos 19 emplazamientos en Arabia Saudita, Baréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Qatar y Siria, respaldados por el portaaviones USS Gerald Ford, destructores y sistemas de defensa aérea. Irán respondió a los ataques del 28F con una ofensiva en múltiples frentes: más de 2.000 drones y 771 misiles balísticos lanzados contra bases estadounidenses y objetivos israelíes, junto al cierre selectivo del Estrecho de Ormuz. Las imágenes satelitales publicadas por el Washington Post el 6 de mayo mostraron daños en 228 estructuras distribuidas en al menos 16 de esas instalaciones, con al menos 13 calificadas como "prácticamente inhabitables". El almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM, admitió ante el Congreso el 18 de mayo que Irán dirigió ataques contra civiles "miles de veces" en distintos puntos de Oriente Próximo. La descripción choca con el relato oficial de una operación quirúrgica y controlada.

País con bases afectadas Estado de operatividad post-conflicto
Baréin (sede de la 5ª Flota)Daños estructurales; operatividad reducida
KuwaitAl menos 1 instalación "prácticamente inutilizable"
Qatar (Al Udeid — base aérea central del CENTCOM)Daños confirmados; personal reubicado parcialmente
Emiratos Árabes UnidosVideos de reposicionamiento de equipos difundidos en redes
Arabia SauditaImpactos documentados en imágenes satelitales
IrakMúltiples impactos; bases en zonas de alta exposición
JordaniaAfectada en fase inicial del conflicto
IsraelAtaques de largo alcance iraníes; integración con Domo de Hierro

El costo financiero: el Pentágono admitió USD 29.000 millones y los daños a bases no están contabilizados

El 13 de mayo, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, y el contralor del Pentágono, Jay Hurst, comparecieron ante las subcomisiones de Asignaciones de Defensa del Congreso y reconocieron que el costo de mantenimiento de la guerra había ascendido a USD 29.000 millones, superior a los 25.000 millones declarados apenas dos semanas antes. La cifra fue obtenida solo tras un interrogatorio directo de los legisladores —la administración no la presentó de forma espontánea—. Lo más revelador fue la admisión de que ese monto no incluye la reparación de las bases dañadas, que elevaría el costo total a entre USD 40.000 y USD 50.000 millones solo en infraestructuras. El senador Angus King estimó el costo total en USD 50.000 millones, aproximadamente USD 1.000 millones por día a lo largo de los 60 días del conflicto. El modelo Penn Wharton de la Universidad de Pensilvania situó los costos directos entre USD 40.000 y USD 95.000 millones para un conflicto de menos de dos meses, con un impacto económico total —incluyendo efectos secundarios en el mercado de energía y deuda— de hasta USD 210.000 millones. Los hogares estadounidenses ya asumieron unos USD 27.500 millones en costos energéticos adicionales desde el 28F, a razón de casi USD 200 por familia.

La revisión de los despliegues: señales de reposicionamiento preventivo

En ese cuadro de daños y costos, el Pentágono comenzó a revisar de forma silenciosa la postura de sus despliegues en el Golfo. Videos difundidos en redes sociales a comienzos de marzo mostraron movimientos de equipos y personal en bases de los Emiratos Árabes Unidos, generando especulación sobre si se trataba de una rotación rutinaria, un reposicionamiento preventivo o una recalibración estratégica más profunda. Fuentes del Departamento de Defensa no confirmaron ni desmintieron los movimientos. Lo que sí trascendió —a través de la comparecencia de Hegseth y Caine ante el Congreso el 28 de abril, a 60 días del inicio de las operaciones— es que el CENTCOM solicitó más oficiales de inteligencia militar para su sede en Florida para sostener operaciones contra Irán por al menos 100 días, con proyección hasta septiembre. En paralelo, el Pentágono anunció el 1° de mayo que retiraría 5.000 soldados de Alemania, una decisión que analistas vincularon directamente con la necesidad de reasignar recursos hacia el teatro del Golfo. La decisión agravó las tensiones con la OTAN en el momento en que las capacidades operativas de EEUU en Europa estaban bajo mayor escrutinio. En un detalle revelador ante el Congreso, el subsecretario interino de la Marina, Hung Cao, confirmó que las ventas de armas a Taiwán habían sido suspendidas temporalmente "por las necesidades de municiones relacionadas con la guerra en Oriente Medio".

Las negociaciones: Rubio ve "señales positivas", pero el borrador está bloqueado

Mientras los militares actúan y la infraestructura se reconstruye, los diplomáticos negocian. El secretario de Estado Marco Rubio declaró el 22 de mayo ver "algunas señales positivas" en las conversaciones con Irán a través de mediadores regionales —Omán, Qatar y Turquía son los canales más activos—. El objetivo es consolidar el frágil alto el fuego acordado el 7 de abril y transformarlo en un acuerdo de largo plazo. Pero el borrador de 9 puntos que circula entre las delegaciones sigue bloqueado en las cláusulas más sensibles: la garantía iraní de libertad de navegación permanente en Ormuz, el programa nuclear, el levantamiento de sanciones y la exigencia de que Israel detenga sus operaciones en el Líbano. Trump rechazó la propuesta iraní de 10 puntos el 30 de abril, calificándola de "inaceptable". El resultado es un estado híbrido: ni guerra total ni paz, con ataques "en autodefensa" del CENTCOM el 25 de mayo que demuestran que el conflicto sigue vivo bajo la superficie del cese del fuego.