El martes 13 de mayo de 2026, mientras Taiwán seguía con "extrema preocupación" la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, el jefe del Consejo de Seguridad Nacional de la isla convocó una reunión de emergencia. La inquietud era comprensible: era la primera visita de Trump a China en nueve años, se desarrollaba en un contexto de guerra activa en Medio Oriente que había obligado al Pentágono a suspender temporalmente las entregas de armas a Taipéi, y los analistas temían que Washington pudiera, en aras de obtener cooperación china para resolver la crisis del Estrecho de Ormuz, ceder terreno sobre el estatus de Taiwán. Lo que Xi Jinping transmitió al día siguiente fue inequívoco: el presidente chino declaró que Taiwán es "la línea roja más importante" en la relación bilateral y que Beijing no aceptaría ninguna declaración pública de Trump que favoreciera la independencia de la isla o su reconocimiento formal. La reunión de Pekín sirvió para revelar las tensiones profundas que estructuran la competencia estratégica entre las dos superpotencias: mientras Trump busca la cooperación china en Ormuz, Xi consolida sus posiciones sobre los temas que Beijing considera vitales, entre ellos la soberanía sobre Taiwán y el rechazo al incremento militar occidental en el Indo-Pacífico.

La venta de armas a Taiwán: USD 11.000 millones y respuesta de Beijing

El detonante más reciente de la tensión fue la aprobación por parte de la administración Trump, en diciembre de 2025, de un paquete de venta de armas a Taiwán por valor de USD 11.000 millones —el mayor en la historia de las relaciones militares entre Washington y Taipéi—. El paquete incluye obuses autopropulsados M109A7 Paladin, misiles antitanque Javelin, drones con munición merodeadora, sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad HIMARS (por unos USD 4.000 millones) y repuestos para otros sistemas existentes. Taiwán también probó en mayo de 2026 el primer lanzamiento de los HIMARS y anunció que planea adquirir más sistemas. China respondió con sanciones a las empresas estadounidenses involucradas en la venta y con una declaración formal del Ministerio de Asuntos Exteriores que catalogó la operación como "una intromisión flagrante en los asuntos internos de China y una violación grave del principio de una sola China". La venta fue el segundo paquete armamentístico aprobado por la administración Trump y el Pentágono lo justificó como necesario para "apoyar los esfuerzos de Taiwán por modernizar sus fuerzas armadas y mantener una capacidad defensiva creíble".

"Beijing aseguró que se opone firmemente al apoyo militar estadounidense a Taiwán y acusó a Washington de aumentar el riesgo de conflicto en Asia. China rechazó el despliegue de misiles de EEUU en la región y advirtió sobre sus consecuencias para la estabilidad regional." — Ministerio de Asuntos Exteriores de China, 23 de mayo de 2026.

El rechazo del 23 de mayo: misiles en Asia y acusaciones a Washington

El 23 de mayo, un día después de que trascendieran informes sobre el despliegue de nuevos sistemas de misiles de alcance intermedio de EEUU en bases de aliados en el Indo-Pacífico, Beijing emitió un comunicado oficial en el que rechazó "firmemente" esos movimientos y acusó a Washington de "aumentar el riesgo de conflicto en Asia". El portavoz del Ministerio de Defensa chino señaló que el despliegue de misiles de alcance intermedio en territorio de aliados como Japón, Filipinas y Corea del Sur viola el espíritu del Tratado INF —del que EEUU se retiró en 2019— y constituye "una provocación deliberada destinada a cercar a China". La respuesta de Beijing no fue solo retórica: en los días previos, imágenes satelitales mostraron movimientos del Ejército Popular de Liberación (EPL) en las costas del estrecho de Taiwán, incluyendo ejercicios anfibios y concentración de barcazas de desembarco en los puertos del Fujian. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) actualizó su evaluación: la preparación militar china para una acción en el estrecho alcanzó en mayo de 2026 su nivel más alto desde la cuarta crisis del estrecho de 1996.

El tablero estratégico del Indo-Pacífico: actores y movimientos clave

Actor Movimiento reciente Reacción china
EEUUVenta de armas a Taiwán por USD 11.000 M; despliegue de misiles de alcance intermedio en aliados regionales; reposicionamiento tras guerra en OrmuzSanciones a empresas; rechazo formal; advertencia sobre línea roja de Taiwán en cumbre
JapónRearmamento acelerado; gasto en defensa del 2% del PIB; alerta de que un ataque a Taiwán sería amenaza directa a su seguridadAcusaciones de "militarismo resurgente"; presión en islas Senkaku y disputas aéreas
Australia / AUKUSAdquisición de submarinos nucleares; participación en patrullas conjuntas en el Mar de China MeridionalProtestas diplomáticas; acusaciones de "mentalidad de Guerra Fría"
FilipinasRefuerzo de presencia en el arrecife de Ayungin; cooperación con EEUU en bases rotacionalesIncursiones de guardacostas; cañones de agua contra navíos filipinos
TaiwánPrimer disparo de HIMARS; negociaciones por más sistemas de armas; presupuesto de defensa +15%Ejercicios militares periódicos; vuelos de la Fuerza Aérea del EPL en zona de identificación de defensa aérea
Corea del SurEjercicios conjuntos con EEUU; análisis de posible despliegue de misiles TomahawkProtestas diplomáticas; refuerzo de ejercicios militares propios
ChinaEjercicios anfibios en Fujian; expansión de presencia naval en Pacífico Sur (Islas Salomón, Camboya)Actúa como iniciadora y responde a las acciones de los demás actores

La cumbre de Pekín: "rivalidad administrada" pero líneas rojas inamovibles

La visita de Trump a Beijing el 13-14 de mayo fue la primera de un presidente estadounidense en funciones a China desde 2017. Los analistas la describieron como un intento de pasar de la confrontación impredecible de 2025 a una "rivalidad administrada": no amistad, sino mecanismos para evitar accidentes y ganar previsibilidad. Los dos líderes alcanzaron un punto de acuerdo sobre el Estrecho de Ormuz —coincidieron en que debe permanecer abierto para la libre circulación energética y Trump reveló que Xi ofreció su mediación ante Irán—, pero la reunión también dejó en claro las fracturas: Xi reafirmó que Taiwán es "la línea roja más importante", exigió una declaración pública más clara de Trump sobre el rechazo a la independencia de la isla, y China reafirmó que no aceptará ningún marco de "dos Chinas" o "una China, un Taiwán". Trump, por su parte, ni cedió ni prometió nada explícito sobre Taiwán, manteniéndose en la ambigüedad calculada que ha caracterizado su política exterior desde 2017. El encuentro fue seguido con angustia por las autoridades de Taipéi, que temen que la cooperación de Beijing en Ormuz pueda comprarse al precio de concesiones silenciosas sobre el estatus de la isla.

La alerta del Pentágono: el EPL prepara una invasión para 2027

El telón de fondo de toda esta tensión es el informe del Pentágono sobre capacidades militares chinas, filtrado a comienzos de mayo. El documento concluye que el Ejército Popular de Liberación está acelerando a ritmo récord sus preparativos para una posible acción militar sobre Taiwán, con un horizonte operativo que los analistas sitúan en 2027 —año en que se cumplen cien años del EPL y año en que Xi Jinping, según sus propias declaraciones, quiere que China sea una potencia militar "de primer nivel mundial"—. El informe detalla que China ha incrementado su arsenal nuclear, desplegado nuevos misiles hipersónicos DF-17 y DF-41, expandido su flota de portaaviones —con el tercer portaaviones Fujian completando sus pruebas de mar en abril de 2026—, y llevado a cabo ejercicios de bloqueo naval a gran escala alrededor de Taiwán cada vez más realistas. La evaluación de la CIA complementa ese cuadro: China tiene la capacidad de montar un bloqueo sostenido de Taiwán por al menos 90 días sin suministro exterior, y sus fuerzas anfibias podrían desembarcar efectivos en la costa occidental de la isla con una operación de desbarco de entre 30 y 45 días. Para la comunidad de defensa occidental, la pregunta ya no es si China tiene la capacidad, sino si Xi Jinping tomará la decisión de usarla —y cuándo.